Cuando en el calendario se establece una fecha como "Día Mundial" nos recuerda que hay que llamar la atención sobre ese tema concreto, por su elevada incidencia o por su "invisibilidad" a los ojos de la sociedad.
Hoy celebramos una de esas efemérides que no debieran existir, pues eso significaría que ningún niño del mundo vive bajo la inseguridad o con carencias en sus necesidades básicas. El Día Universal del Niño, nos recuerda hoy que cerca de 8.000 niños al día pierden sus vidas por la falta de alimento y que 59 millones no disfrutan del derecho a una educación básica.
Las cifras nos acercan un poco más a la realidad de la desprotección de los niños, dos palabras (niños y desprotección) que no debieran ir nunca vinculadas. UNICEF estima que unos 250 millones de niños viven en países y zonas afectadas por conflictos armados, lo que nos da una idea del horror que viven los refugiados que huyen de países como Siria, Irak o Afganistán.
El dramaturgo español Jacinto Benavente decía que "en cada niño nace la humanidad", pero qué será de todos estos niños que se enfrentan cada día precisamente a esa falta de humanidad.
Con el objetivo de recordar a la ciudadanía que los niños son el colectivo más vulnerable y por tanto que más sufre las crisis y los problemas del mundo, esta noche, algunos de los edificios y monumentos más emblemáticos de la ciudad de Madrid, como la fuente de Cibeles, el Palacio de Cibeles y la Puerta de Alcalá, se iluminarán de azul mostrando así su apoyo a la Convención de los Derechos del Niño y a la labor que realiza Unicef.
