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Metro Ligero Oeste: Dependientes de las nuevas tecnologías

05 Septiembre 2012
Los nuevos avances tecnológicos son vistos desde una perspectiva positiva por las facilidades que ofrecen a la hora de hacer nuestras vidas un poco más cómodas. Pero en los últimos tiempos se ha descubierto que su uso excesivo está originando trastornos conductivos e incluso físicos en las personas con dependencia de estas tecnologías.

Un claro ejemplo  es la aparición de una nueva fobia asociada a la telefonía móvil conocida por el nombre de nomofobia. Se trata de un miedo irracional a no llevar el teléfono móvil encima que puede llegar a crear inestabilidad, agresividad y dificultades de concentración.

Esta patología, que suele darse en adolescentes y afecta más a los hombres que a las mujeres, puede llegar a convertirse en un problema entre padres e hijos, ya que estos últimos son incapaces de comprender que en determinados horarios o situaciones no deben estar empleando estos dispositivos.

Con independencia del grupo de edad, una persona recibe de media unos 400 mensajes de texto al mes, cuatro veces la cifra de 2007, mientras que un adolescente medio  procesa unos 3.700 textos al mes, el doble que en 2007. En ocasiones, los afectados por esta fobia pueden llegar a notar que su móvil vibra cuando en realidad no lo está haciendo, un fenómeno que ya tiene nombre: “síndrome de la vibración fantasma”.

Otro dato cuanto menos escalofriante es que algunos estudios afirman que el cerebro de los adictos a Internet se parece al de los adictos al alcohol o las drogas, llegando a hablarse de “materia blanca anormal”, células nerviosas cuya función es la de la aceleración en las áreas especializadas en la atención, el control y la función ejecutiva. También se habla de “anomalías estructurales en la materia gris”, es decir, una reducción de entre el diez y el veinte por ciento en el área del cerebro responsable de procesar el habla, la memoria, el control motriz y las emociones.

Cualquier producto, servicio o tecnología pensada para cubrir necesidades vitales o secundarias, puede convertirse en algo perjudicial cuando se sobrepasa el límite del uso o consumo racional.

Si estás leyendo este post y eres de los que consultas el correo y las RRSS antes de acostarte y de levantarte cada mañana, si te sientes inseguro si sales de casa sin tu terminal o eres incapaz de apagarlo durante la noche, te aconsejamos que te pares a reflexionar sobre este tema.

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