Los 5 ferrocarriles más espectaculares del mundo

08 Septiembre 2021

A diferencia del automóvil o del avión, el tren ofrece una magia diferente a nuestro viaje. Se saborea el tiempo y los paisajes, nos permite conocer a otros viajeros con tranquilidad, podemos degustar la gastronomía local en el vagón restaurante, nos subimos y bajamos dejando que los destinos que nos llaman la atención sea nuestra única brújula...

Hemos seleccionado una serie de propuestas para los amantes de viajar en tren (que somos muchos). Recorridos históricos, que atraviesan fabulosos paisajes; grandes trenes llenos de glamour o pequeños ferrocarriles a vapor que aún recuerdan tiempos pasados y que han sido disfrutados por generaciones y generaciones de viajeros.

Glacier Express, Suiza

El trayecto que abarca el Glacier Express, desde St. Moritz hasta Zermatt, recorre en solo ocho horas un total de 290 kilómetros pasando por 291 puentes (uno de ellos es el viaducto del Landwasser, de 65 metros de alto, en pleno puerto de Oberalp, en la imagen) y 91 túneles, dando a los viajeros una magnífica visión de los Alpes suizos. Se le considera el tren exprés más lento del planeta, porque usa esa velocidad moderada (40 km/h) para que todos los usuarios puedan deleitarse con las vistas, Se inauguró como tren de vapor en 1930 y ya entonces era una de las mejores herramientas para ver de cerca el monte Cervino (4.478 m), icono suizo. Hay de uno a tres trenes diarios al año, excepto entre finales de octubre y principios de diciembre, que se detiene la circulación.

De Colombo a Badulla, Sri Lanka

Vale la pena dedicarle un día de tu viaje en Sri Lanka a subirte en este impresionante tren que recorre las mismas vías de la primera línea férrea del país, que se estrenó en 1854 con 54 km. Hoy va desde Colombo, en la costa, hasta Badulla, en el interior, la ruta que se completó en 1924 y que es capaz de mostrarte en 9 o 10 horas paisajes urbanos, selva, bosque, montañas, valles... Llanuras, ascensos entre plantaciones de té, ascensos y llegada entre magníficos puentes colgantes. Te sorprenderá ver a los lugareños asomados por la ventana poniendo casi, casi en riesgo su vida y la cantidad de vendedores locales que pasan por los pasillos del tren vendiendo fruta cortada, buñuelos de chile, arroz con curri... Hay tres salidas diarias por la mañana y una por la tarde,

Rocky Mountaineer, Canadá

Según los entendidos, la ruta del Rocky Mountaineer es uno de los recorridos ferroviarios más bonitos del mundo: durante 37 horas, atraviesa las montañas Rocosas canadienses en una ruta que parte de Vancouver y llega hasta el parque nacional de Banff. Sus orígenes se remontan a 1870, cuando se planteó que un tren atravesara el país del Pacífico al Atlántico. Pero las montañas Rocosas que, hace más de un siglo, eran el gran obstáculo que impidió que el sueño se hiciera realidad, son hoy un auténtico espectáculo desde que el tren sale entre sones de gaitas. Cataratas, cañones, puentes oxidados de ríos, túneles diseñados con ingenio, fuertes pendientes... Sale de Vancouver dos veces por semana; por lo general lunes y viernes aunque también lo hace algún martes.

Túnel del Amor, Ucrania

En la pequeña localidad de Klevan se encuentra este romántico paraje que, hasta ahora, había sido lugar favorito de los turistas. El tren que pasa por ahí dio forma al paisaje, pues la vegetación se fue acomodando al paso del transporte, que pasaba tres veces diarias por ahí. Dice la leyenda que si caminas de la mano con tu enamorado/a por el túnel, todos los deseos que tengáis como pareja se cumplirán.

Ffestiniog y Welsh Highland, Gales y Reino Unido

Ir en cualquiera (o en ambas) de estas dos líneas ferroviarias es permitirse viajar al pasado hasta la época de la Revolución Industrial. El Ffestiniog nació en 1833 para llevar pizarra desde las canteras de Blaenau Ffestiniogh hasta los barcos del mar de Irlanda; el Welsh Highland nació en 1920, también con la intención de transportar pizarra. Cuando la región se recicló –y, cómo no, la Segunda Guerra Mundial hizo de las suyas– hacia 1940, las líneas se cerraron a falta de usuarios y de mercancías para transportar. El Ffestiniog resucitó en 1982 y el West Highland hizo lo propio en 2011, para ofrecer una ruta combinada en ambos ferrocarriles de 4 horas de duración, desde Caernarfon hasta Blaenau Ffestiniogh, pasando por el Snowdonia National Park. Permanecen cerradas entre noviembre y diciembre.

 

Fuente: https://www.elle.com/es/living/viajes/g768716/trenes-mas-bonitos-mundo/

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